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09/02/2025. Catalina (Lina) Guillén Balbuena, 49 años. Benalmádena (Málaga, Andalucía). Asesinada por su pareja. Un hombre ha sido detenido en el municipio malagueño de Benalmádena el domingo 9 de febrero de 2025 por asesinar a su pareja y, después, prender fuego al domicilio. Según las primeras informaciones recabadas, la Policía le localizó en la vivienda junto a los tres hijos de la familia. La víctima tenía un cuarto hijo de otra relación anterior. Los hechos sucedieron de madrugada, antes de las cinco de la mañana, y según las fuentes consultadas el servicio de Emergencias recibió varias llamadas, hasta tres personas comunicaron un incendio en el 27 de la calle Álamos. La Policía y los Bomberos acudieron al lugar del siniestro donde localizaron a los menores que fueron rescatados. Tras sofocar las llamas, entraron a revisar el domicilio y encontraron a Lina asesinada, una mujer de 49 años. Era evidente que la había matado por los restos que se hallaron en el cadáver. Su marido, nigeriano de 42 años, fue detenido y se encuentra en comisaría. Uno de los hijos, de 11 años, también resultó herido. Fuentes consultadas explicaron que todo ocurrió con los niños en el domicilio y que el de 11 años lo presenció todo y lo narró después, tanto a la Policía como a los vecinos. Según fuentes próximas a la investigación, se señala que la mujer fallecida se encontraba registrada en el sistema de protección de las víctimas de violencia de género. Denunció al ahora detenido justo una semana antes del asesinato, el lunes 3 de febrero, pero una jueza denegó a Catalina una medida de alejamiento contra su ya expareja en un juicio rápido. Catalina y su agresor llevaban juntos 11 años. Tenían tres hijos en común, dos niñas de 7 y 9 años y un niño de 11. Con ellos vivía también el primer hijo de ella, de una relación anterior, que este año cumplirá 19. Todos los hijos estaban en esa casa la madrugada del pasado domingo. El pasado 20 de enero, alguien ―ninguna institución ha especificado quién― llamó a la Policía por algo que estaba ocurriendo ―tampoco se ha conocido el qué―. Fue así como la Policía abrió un atestado policial y una denuncia de oficio y al día siguiente Catalina ratificó esa denuncia contra su ya expareja. Según ha informado el TSJA, la víctima presentó denuncia donde relató haber sufrido amenazas, coacciones y vejaciones leves por parte de su presunto agresor; por otro lado, ha informado también el tribunal, ella aseguró que no había sido maltratada físicamente, aunque sí que le levantó la mano sin llegar a golpearla. Ella entró en el Sistema VioGén, el de seguimiento de las víctimas de violencia machista, con un nivel de riesgo medio. Y apenas dos semanas después se produjo ese juicio rápido en el que tanto ella como la Policía solicitaron medidas de protección, que la jueza consideró que no procedían. Para la jueza, lo que conocía sobre el caso ―la declaración de Catalina y ese “riesgo medio” de la valoración policial― no requería la apertura de diligencias previas o de un proceso sumarial y por eso, finalmente, se tramitó como un juicio rápido. El caso de Catalina quedó entonces “como caso en inactivación supervisada” dentro de VioGén, explicaron fuentes cercanas a la investigación. Esa “inactivación supervisada” es una modalidad dentro del sistema, creada el año pasado por Interior, que establece mecanismos de control policial durante un período de entre 6 y 12 meses e impide la inactivación completa en casos de alta complejidad o en los que se detecta un riesgo cualificado ―como puede ser la presencia de menores, que añade vulnerabilidad―, y fue una modalidad creada, precisamente, para evitar que de forma prematura casos como el de Catalina quedaran fuera del radar institucional por completo. No era usuaria del Instituto de la Mujer. Será la autopsia la que revele la causa exacta de la muerte de Lina, pero todo apunta que el detenido la estranguló. Vecinas de Lina aseguran que «era una gran madre que se desvivía por los cuatro niños». Vivían en una de las zonas más antiguas y céntricas de Benalmádena, en una casa mata de la calle Álamos, y todos los que los conocían los califican como una familia muy trabajadora. Las mismas fuentes reconocen que la comunidad nigeriana es muy querida en Benalmádena, ya que se caracteriza por ser muy pacífica, pero que «en todas partes hay indeseables». Lina no tenía una economía boyante, pero luchaba siempre para sacar adelante a sus cuatro «soles». A algunas personas de su familia llegó a reconocerles en vida que «no se sentía ayudada, pese a tener tres niños pequeñitos» tras haberle sido denegado el Ingreso Mínimo Vital. «Nos da la sensación que se ha llevado muchas cosas guardadas, ha tenido que sufrir mucho», declaran. «Lina era amable, buena persona, pero, sobre todo, una buscavidas». Así la recuerdan todos aquellos que, en algún momento de su vida, tuvieron la suerte de compartir, al menos, un rato con ella. Hemos clasificado el caso como feminicidio íntimo. Es cifra oficial.
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