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06/05/2023. Encarnación Muñoz. 39 años. (Andalucía). El 6 de mayo de 2023, en torno a las 20 horas, el servicio de Emergencias 112 Andalucía recibía el aviso de varios conductores: un coche se había salido de la carretera en la A-44 y se había precipitado desde una altura de tres metros. Una mujer estaba herida grave y necesitaba ayuda urgente. Cuando los servicios sanitarios llegaron hasta el lugar, solo pudieron certificar el fallecimiento de la mujer, que viajaba de copiloto junto a su marido, que había resultado herido pero no de gravedad. Ella se llamaba Encarnación Muñoz y él, José Manuel Jiménez, aunque todo el mundo le llamaba Manolo en Motril, el municipio granadino del que eran originarios, donde vivían y donde eran muy conocidos y queridos. Si la noticia de la muerte de Encarnación, Encarni para los más allegados, impactó en el pueblo, el suicidio de Manolo, apenas doce horas después del accidente, dejó a sus vecinos estremecidos. Se contaba que Manolo no había podido soportar la pérdida de su mujer y, por eso, se había quitado la vida en Playa Granada. Casi cuatro meses después, el Juzgado de Instrucción 5 de esa localidad, según han confirmado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) investiga si Encarni, en realidad, fue asesinada por su esposo antes de que se produjese el siniestro, que, en realidad, habría sido una simulación para ocultar la verdad. La clave está en los resultados de la autopsia que le fue practicada al cuerpo de Encarni, que concluyó que murió por asfixia mecánica, es decir, estrangulada. Pero ya desde aquel 6 de mayo había dudas sobre lo sucedido en realidad. Sobre todo porque la temperatura del cuerpo de la víctima no era compatible con el hecho de haber muerto en el instante del accidente y a causa del mismo. Los investigadores, del Grupo de Homicidios y la Policía Judicial de Granada, sospechan que Manolo no se salió de la vía para evitar un obstáculo, como rezaba en el atestado tras relatarlo él así, y que, de hecho, el siniestro no fue tan grave como aparentaba. El propio conductor podría haber usado una barra de hierro para causar daños al vehículo y que pareciera, de este modo, que el impacto había sido mayor. No existían, según el Ministerio de Igualdad, denuncias previas por violencia de género contra Manolo. Encarni tenía 39 años y se había casado 20 años atrás con Manolo, con el que había tenido dos hijas, de 15 y 12 años que, tras la muerte de los dos progenitores, quedaron a cargo de los familiares. Ella trabajaba como comercial de alarmas para locales y domicilios y él, tras dedicarse al sector de la construcción durante años, se había reconvertido en agente de la Guardia Civil, destinado en Málaga, adonde se trasladaba cada día desde Motril. Los dos fueron enterrados juntos el día 8 por decisión de sus familias. Hemos clasificado el caso como feminicidio íntimo. Es cifra oficial.
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