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17/12/2021. Eva Jaular. 40 años. Liaño de Villaescusa (Cantabria, Cantabria). Los hechos ocurrieron en una vivienda de Liaño de Villaescusa, donde efectivos de la Guardia Civil localizaron el viernes 17 de diciembre de 2021, los cuerpos sin vida de Eva Jaular y su hija de once meses después de que sus familiares denunciaran la desaparición de ambas. Hacia las cinco de la tarde del jueves, Eva llegó a casa como de costumbre. Vivía en el chalé 232 del barrio de Santa Ana. Pocas horas más tarde, la Guardia Civil se personaba en el lugar por una llamada de Eva. José R. C., su expareja de 43 años, había quebrantado la orden de alejamiento que Eva había tramitado hacia él el pasado 6 de noviembre. El jueves, José se había saltado esa medida cautelar. El conflicto, aparentemente, quedó en nada. Tanto José como los agentes de la Benemérita se marcharon de la vivienda. Llegó el viernes y saltaron las alarmas. La hermana de Eva alertaba de que no conseguía comunicarse con ella. Temiendo lo peor, tanto ella como su madre se presentaron en el inmueble sobre las 10 de la mañana. La casa estaba revuelta -según relataron posteriormente a la Guardia Civil- y no había ni rastro de Eva ni de su hija. La Benemérita citó entonces en el cuartel de El Astillero a José, que accedió a ir voluntariamente en torno a las 12 del mediodía. El hombre negó cualquier implicación en un posible suceso y se mostró abatido y consternado por lo que pudiera haberles ocurrido a su expareja y a su hija. Dos horas más tarde, estando todavía José en el cuartel, la Policía Científica halló los cuerpos sin vida de Eva y de su hija, ocultos en el corral de la vivienda. El asesinato de la mujer y su hija se había producido con arma blanca. Eva tenía 40 años y vivía en Liaño desde hacía más de una década, según han relatado sus conocidos. Tras la disolución de su matrimonio, Eva se emparejó con su presunto asesino y tuvieron una hija hace 11 meses que ha sido asesinada por su padre. La mujer tenía otros dos hijos de su matrimonio anterior, que rondan ahora los 20 años. Eva se dedicó siempre a la hostelería, desde joven. “Ha estado trabajando con nosotros todas las temporadas de verano desde hace años. Era una persona alegre, simpática y trabajadora” recuerda un compañero del restaurante La Caracola, donde Eva trabajaba como camarera. Las peleas entre esta pareja eran habituales, según han relatado sus vecinos. José, de 43 años, tenía antecedentes por violencia machista hacia otra mujer y también por otro tipo de delitos. El pasado 6 de noviembre, el Juzgado de lo Penal número 5 de Santander le impuso una orden de alejamiento de su pareja y su hija. Eva le denunció porque le había golpeado. “Ahora vas a saber lo que te espera”, la amenazó José mientras sostenía un cuchillo. “Mira cómo corta”. En aquella ocasión solo se ensañó con la casa. Tras dictar la orden de alejamiento, se celebró el juicio por amenazas y maltrato. José se encontraba pendiente de sentencia. El caso está bajo secreto de sumario, decretado por el Juzgado de Instrucción número 3 de Santander. Pero, además de la investigación del crimen, hay una segunda en marcha, en el seno de la Guardia Civil. La Benemérita busca aclarar la actuación de los agentes del cuerpo que han intervenido en el caso. La Dirección General quiere saber cómo fue la intervención de los agentes después de que ayer la víctima llamara a la Guardia Civil porque su expareja había quebrantado la orden, según han contado fuentes del instituto armado a Efe. Mientras tanto, la Benemérita sigue buscando el arma blanca con el que se cometió este doble asesinato. Hemos clasificado el caso como feminicidio íntimo. Es cifra oficial.
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