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02/06/2021. Alla Bukanocova, 48 años. Porqueres (Girona, Cataluña). Poco antes de las diez de la noche del 2 de junio un hombre se presentó en la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Banyoles para afirmar que había apuñalado a su mujer antes de abandonar la casa. El hombre parecía estar drogado y decía no saber si había acabado con la vida de la mujer. Al parecer, el hombre, Miguel Ángel, de 45 años y nacionalidad española, había atacado a puñaladas a su pareja, Alla B., de 45 años y nacionalidad letona en una vivienda que ambos compartían en el número 20 de la calle de Canigó de Porqueres (Girona), pueblo en el que el matrimonio llevaba unos tres años. A la llegada de los agentes a la vivienda, la mujer presentaba heridas en el abdomen y en el cuello y solo se pudo confirmar su muerte. Aparentemente la pareja comenzó a discutir porque ella le reprochó que no tuviera trabajo y que estuviera enganchado a las drogas, según relató Miguel Ángel a los Mossos. La bronca empezó a mediodía en la cocina de su domicilio, ubicado en el número 20 de la calle del Canigó. Durante la pelea, Miguel Ángel cogió un cuchillo del cajón y la persiguió hasta el comedor. Una vez allí, le asestó la primera puñalada por la espalda. Alla cayó herida al sofá y llegaron las sucesivas puñaladas, en la barriga y en el cuello. Después del crimen, Miguel Ángel salió de casa y estuvo horas dando vueltas, hasta que finalmente se presentó en la citada comisaría y confesó lo que había hecho. Miguel Ángel tenía antecedentes por drogas y robos, y había pasado por la cárcel. Alla, en cambio, tenía un historial impecable. Quienes la conocían confiesan que no se explican qué hacía con él. Pero ella no se quejó públicamente de su matrimonio hasta hace unas pocas semanas. Alla tenía 48 años y era natural de Letonia. Llevaba por lo menos “12 o 14” en España. La mujer, conocida y querida por todos, llevaba tanto tiempo en Porqueras que ya era una más. “Hablaba catalán y castellano perfectamente”, recuerda una compañera suya en una gasolinera en la que trabajó, muy cerca del lugar del terrible suceso. La mujer trabajó ahí durante muchos años y en octubre de 2020 volvió a la gasolinera, donde estuvo hasta enero de este año. En el lugar no recuerdan que sufriera ningún tipo de malos tratos. “Nosotros le preguntábamos porque la pinta del marido era un poco así. Le decíamos: ‘Alla, ¿estás bien ¿Va todo bien’ Y ella nos decía siempre que sí”, recuerda una compañera. En el tiempo que no trabajó en la estación de servicio, Alla también fue limpiadora y hasta pasó por una fábrica de chuches de Haribo. Los que la conocieron en el trabajo dicen que era “alegre, abierta, simpática y hablaba con todo el mundo”. Alla estaba totalmente integrada. Su marido, en cambio, no tenía oficio ni beneficio. No constaban denuncias previas por violencia de género en la pareja. Al parecer, la mujer le había pedido en varias ocasiones que se fuera de casa, ya que la relación se había deteriorado mucho, pero el hombre siempre la ignoró en esta petición. Feminicidio íntimo. Cifra oficial.
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