velocidad
Tono
3/09/2020 (Fecha de hallazgo del cadáver). Nerea Añel Vázquez. 26 años. Os Muíños (Barbadás) (Ourense, Galicia). Dos vecinos localizaron en la tarde del domingo 13 de septiembre de 2020 restos humanos, posiblemente de una mujer, en las proximidades de la aldea abandonada de Os Muíños, en el municipio de Barbadás. El hallazgo se produjo cuando los viandantes paseaban el perro y se percataron de que había un cadáver junto al cauce del riachuelo Barbadás, que estaba seco. La jueza ordenó el levantamiento del cadáver a las 10,00 horas del lunes 14 de septiembre y se procedió a analizar los restos óseos para averiguar la identidad de la víctima. El análisis del cuerpo descaró las causas naturales y confirmó la muerte violenta de la joven, y la investigación se centró en aclarar las circunstancias de lo ocurrido para intentar determinar si hubo algún tipo de criminalidad. Las primeras hipótesis contemplaron que se trataba de Nerea Añel Vázquez, una joven desaparecida de 26 años, vecina de la ciudad, que había sido vista por última vez en el mes de febrero, poco después de que su familia denuncia la desaparición en la Comisaría de la Policía Nacional. Los forenses establecieron que la muerte de la joven había sido violenta, explicando que «las lesiones observadas son compatibles con lesiones por precipitación de cabeza de media o baja energía». Describían también los expertos que la muerte de la joven se había producido tras caer sobre el lecho del río Barbadás, en el mismo lugar en el que fue encontrado el 13 de septiembre del 2020. Los investigadores de la Policía han reconstruido los hechos que produjeron la muerte de Nerea Añel, y lo han hecho con el principal sospechoso relacionado con el suceso, el hombre que era su pareja, Julio G. S.. Este no ha sido detenido, ya que se encontraba en prisión por otro delito, y declarará ante la juez que dirige las pesquisas en el Juzgado de Instrucción número 3 de Ourense. Durante el juicio, testigos afirmaron que Nerea Añel sufría malos tratos por parte de su compañero sentimental, Julio G. S., al que ahora se acusa de su muerte. Así lo sospechaban los investigadores y así lo han confirmado dos testigos, que el 8 de febrero de 2022 declararon ante la jueza que lleva el caso, Eva Armesto. Uno de ellos, en concreto, ratificó que en una ocasión vio a Julito, así se le conoce en ámbitos policiales al sospechoso, propinarle un cabezazo a la joven cuando ambos estaban en el barrio de Covadonga de la capital, asegurando además que oyó decir a otros conocidos que también habían visto situaciones similares de desprecio y violencia hacia la víctima. Otro de los comparecientes, amigo de la fallecida, también explicó ante la jueza, el fiscal y los abogados, que presenció una discusión y un forcejeo entre ambos. Estos testimonios son importantes para este caso porque podrían sustentar una acusación formal por un delito de malos tratos contra el investigado. En todo caso, las partes personadas en la causa han solicitado nuevas testificales con las que seguir profundizando en esa situación de violencia a la que, se cree, vivía sometida Nerea en las semanas previas a su desaparición y muerte. La magistrada lo ve a Julio G. S. sospechoso de un delito de homicidio y otro de maltrato habitual, y apoya su tesis en diez indicios que detalló en un auto firmado en enero de 2022. En ese informe, Eva Armesto se fijaba en el «falso testimonio» prestado por el investigado cuando los agentes policiales le tomaron declaración por la desaparición de la chica. Negó haberla visto, pese a que se sabe, él mismo lo confesaría después, que los dos estuvieron juntos el 15 de febrero de 2022 en un motel de Barbadás. Aquel día fue, precisamente, el último en el que se cree que murió Nerea y esto también hace sospechar a la magistrada que Julio fue la última persona que estuvo con ella, ya que el cuerpo de la joven apareció a «apenas 248 metros del punto del último avistamiento de Nerea con Julio». Además, hay testigos que los vieron irse juntos del motel, en dirección al río. El entorno de violencia de género que describen los amigos y el historial delictivo de Julio, con arrestos desde los 16 años, contribuyen a afianzar la tesis de la magistrada, que cree también que al lugar en el que fue hallada muerta, resbaladizo y angosto, la víctima no pudo haber ido sola o forma voluntaria. De prosperar los cargos, Julio G. S., respondería ante un tribunal del jurado. Hemos clasificado el caso como feminicidio íntimo. No es cifra oficial.
O?r
Volver
Speech Synthesis not supported
Your browser does not support speech synthesis.
Close