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04/04/2020. Encarnación Guiral P., 78 años. Las Palmas de Gran Canarias (Las Palmas, Canarias). La mujer convivía con su marido durante las medidas de confinamiento por la pandemia del coronavirus en su vivienda de la calle de La Naval, de la capital de grancanaria ubicada en el barrio de La Isleta. Su marido, José Marcial P. A. (Pepe), de 62 años, la asfixió alrededor de las 3:00 – 4:00 hs. de la mañana. El propio agresor, que luego fue detenido, llamó a la Policía Nacional. Según la investigación, José Marcial P. A. y Encarnación Guiral estuvieron casados desde 1987 hasta 2015, pero a pesar del divorcio, él siguió asumiendo el papel de cuidador de la víctima en la vivienda que compartieron cuando estaban juntos de la calle isletera de La Naval, a excepción de dos periodos en los que fue ingresada en una residencia. Encarnación, de 77 años, estaba afectada por un deterioro cognitivo moderado-severo y le habían diagnosticado una demencia mixta orgánica por consumo de alcohol y deterioro cortical del tipo Alzheimer, que le impedía tomar decisiones por sí sola. Esta situación extrema motivó a su exmarido a que siguiera atendiéndola en sus quehaceres diarios. Pero todo se torció el día 4 de abril de este año. Sobre las 22.30 horas y después de cenar juntos, Encarnación se quedó dormida hasta que se despertó a las dos de la madrugada. En ese momento, fue al cuarto de baño de forma continua para enjuagarse la boca mientras pedía caramelos de forma insistente a José Marcial. Se mostraba inquieta, sin parar de ir también a la cocina, además del referido baño y todo ello, mientras hacía ruidos con la garganta, todo esto según la declaración del acusado durante la instrucción de este caso. Sobre las tres o cuatro de la madrugada -ya que los investigadores no pudieron precisar la hora de forma concreta- y movido por el ánimo de acabar con la vida de su expareja, José Marcial aprovechó que Encarnación estaba sentada en el borde de la cama, con los pies en el suelo y de espaldas a él, para sorprenderla por detrás, pasando su brazo derecho por el cuello y comenzó a apretar con mucha fuerza, mientras que con la otra mano tapaba la cara de la víctima con una almohada, todo ello hasta que dejó de respirar y mostrar signos vitales. La víctima había presentado dos denuncias por violencia de género, la última en 2019, pero no quiso continuar con el procedimiento judicial, por lo que el Juzgado de Violencia sobre la Mujer no acordó ninguna medida de protección. Feminicidio íntimo. Es cifra oficial.
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